Para tratar de explicar cuál ha sido la evolución de la comida desde sus orígenes, tenemos que comenzar por la propia evolución del ser humano. Cómo tuvo que adaptarse a la alimentación y las consecuencias que ello le ocasionó.

¡Acompáñanos a este fascinante viaje a nuestros orígenes!

 

Los primeros seres humanos evolucionados

 

Hace unos 6 millones de años, los seres humanos (o lo más parecido a lo que ahora somos), caminaban erguidos, o semierguidos, y se alimentaban de raíces, insectos, frutos y algún tipo de caza y pesca. Pues en su hábitat estaba compuesto de bosque húmedo, ríos y lagos.

Cuando pasó de caminar a cuatro patas a hacerlo erguido, su alimentación mejoró sustancialmente, ya que pasaba de recolectar y cazar insectos y pequeños animales, a poder recolectar alimentos recogidos de ramas y árboles más altos, y a cazar animales más grandes, gracias al uso de “armas”. Utilizándolas con sus manos mientras se mantenían sobre sus anteriores patas posteriores.

Al tratarse de un animal nómada, su comportamiento era estacionario y se alimentaba de aquello que la naturaleza le aportaba en función de la época del año que le tocaba.

 

La alimentación y la comida en sus inicios

 

Al no haberse inventado aún el fuego se alimentaba de la carne que pescaba y cazaba de forma cruda. Y su alimentación la realizaba con ingestas de baja frecuencia diaria y con una gran cantidad de alimento por toma. Es decir, que se alimentaba de la carne o pescado crudos en la cantidad que podía consumir de una única vez, pues no podía almacenarla, ya que se podría pudrir.

En cuanto a las verduras, su consumo era principalmente de frutas, raíces y frutos secos, que le daban el aporte de hidratos de carbono necesario. Esta alimentación estaba compuesta de carbohidratos compuestos, proporcionando una absorción lenta por el organismo. Permitiendo, a su vez, que la insulina estuviera controlada.

Debemos de deducir, por tanto, que estos seres humanos primigenios eran esbeltos y presentaban poco índice de grasa corporal.

 

Desde el Homo Habilis hasta el Neolítico: la evolución de los alimentos

 

Fueron pasando los años y hace, aproximadamente, unos 3 millones de años la cosa ya empezó a ir mejor para los habitantes del planeta, en aquel momento.

Desde esa época los seres humanos ya dominaban el fuego y las herramientas. Estos hechos consiguieron modificar los hábitos de alimentación.

Antes del uso del fuego, el aporte de proteínas y grasas animales era más escaso debido a que su ingesta tenía que ser cruda, y dificultaba la absorción de estos nutrientes por parte de los seres humanos. Por lo tanto, se alimentaban a base de carne y pescado crudos, predominando en sus dietas el consumo de verduras, raíces, frutos, etc.

Pero al controlar el fuego su alimentación varió y comenzaron a comer más carne y pescado. Esto originó una mayor fortaleza y unos especímenes más grandes y con una masa encefálica mayor.

 

La alimentación saludable comenzó a ser controlada

 

Pasaron los miles de años y el ser humano comenzó a explotar su mayor capacidad intelectual, demostrando unas habilidades comunicacionales, artísticas y sociales, jamás vistas anteriormente.

Todo ello les llevó a los seres humanos a adaptarse a los cambios climáticos de su hábitat. Pasando de ser nómadas a comenzar a utilizar los animales como parte de su dieta diaria, mediante la ganadería y a utilizar las verduras y frutos para iniciarse en la agricultura.

Tanto la ganadería como la agricultura estaban en sus comienzos y se empleaban para permitirles vivir en asentamientos poblacionales, donde les permitía evolucionar sus pequeñas sociedades.

 

Alimentar a grandes civilizaciones

 

Hace unos 5.000 años los seres humanos ya comenzaron a producir y almacenar. Aprendieron a producir gracias al aprendizaje de la ganadería y al perfeccionamiento en las artes agrícolas.

También aprendieron a almacenar aquello que producían, gracias al trabajo con barro, cerámicas y sus usos.

Esto conllevó a una especialización en los trabajos realizados y al comienzo de las profesiones.

Los profesionales aprendían a utilizar sus excedentes de producción en la venta e intercambio por otros productos que no tenían. Y así, poco a poco, estos pequeños poblados fueron creciendo y uniéndose a otros más grandes para formar grandes poblaciones.

La prosperidad en estas nuevas civilizaciones, como la egipcia o mesopotámica, ocasionaron una excesiva masificación de población que tenía que ser alimentada a diario.

Para solventar estos problemas de sobrepoblación se utilizó la especialización y producción masiva de alimentos basados en los cerales. Ya que estos alimentos permitían crear diferentes cosechas anualmente en extensos campos regados por ríos caudalosos y sus fértiles orillas.

Por lo tanto, problema solucionado. Grandes poblaciones serían alimentadas principalmente por alimentos con pobre valor nutritivo como son los cereales.

 

Evolucionando hacia una sociedad obesa

 

La solución al problema de la sobrepoblación ocasionó otro mayor, el empobrecimiento nutricional de la sociedad.

Como hemos explicado anteriormente, los seres humanos han evolucionado junto a su alimentación a lo largo de millones de años. Su alimentación estaba basada en carnes, pescados, huevos, frutas y verduras principalmente. Y su cuerpo ha ido adaptándose a este tipo de alimentación a lo largo de millones de años.

Por lo tanto, el ser humano no está adaptado a la nueva alimentación que se convirtió como de uso masivo, tan sólo hace 3.000 años.

El cuerpo está controlado por hormonas y sustancias que necesitan fabricarse para una finalidad concreta. El cuerpo humano es producto de una evolución de millones de años y todos los órganos trabajan en base a lo que han estado aprendiendo a lo largo de su evolución. Es decir, ha forjado una especialización adaptativa eficiente ante su entorno y hábitat.

 

El siglo XX y el éxito de la industria alimentaria

 

Desde el siglo XIX hacia atrás no se contempla en la literatura científica médica tantos accidentes cardiovasculares como los ocurridos desde mediados del siglo XX hasta nuestra actualidad.

El consumo de los alimentos procesados, artificiales (no naturales) existen tan sólo cuando la industria alimenticia ha visto que pueden llegar a ser una gran negocio. E incluso alimentos como los cereales se han empezado a consumir masivamente hace menos de 3.000 años, como hemos dicho anteriormente.

Una especie tarda en evolucionar sus órganos y funcionalidades en al menos 10 millones de generaciones.

Desde mediados del siglo XX ha comenzado una lucha encarnizada contra las grasas, en especial las saturadas, aunque no exista evidencia científica de su efecto perjudicial a la salud.

Estas luchas, como sabemos, comenzaron gracias al estudio correlacional de los”siete países” que realizó el fisiólogo Ancel Keys, para concluir que las grasas saturadas eran las causantes de los infartos de corazón. A lo largo de los años se ha demostrado que los resultados y, por consiguiente, sus conclusiones, fueron manipulados para demostrar la hipótesis planteada. Por ello, no era real que las grasas saturadas ocasionaran un aumento de los infartos.

 

¿Por qué se sigue creyendo que las grasas y el colesterol son los causantes de la obesidad?

 

Porque existen entidades, empresas y administraciones públicas que necesitan que esas creencias se mantengan.

Del mismo modo, se han manipulado diferentes estudios para mantener en la mente de los consumidores la idea de que las grasas son nuestras enemigas, y se ha permitido e incentivado, desde los mismo estamentos, que perdurara la misma creencia.

Las grandes industrias alimenticias, que basan sus ingresos en el uso de los carbohidratos refinados, no pueden permitirse una caída en sus ventas pues tienen muchos intereses y vinculaciones creadas con sus accionistas.

Aunque sepamos que medio mundo pobre se muere de hambre y el otro medio se muere por el exceso de alimentación, nutricionalmente pobre, los gobernantes no pueden cambiar la situación porque en realidad quien les gobiernan son las grandes empresas y lobbistas dispuestos a no cambiar la alimentación.

En lugar de concienciar a la sociedad con cambios en la dieta, explicando, como hacemos en esta web, a que la gente aprenda a alimentarse correctamente y de manera saludable, la solución que proponen es la de crear nuevos fármacos para combatir los fallos que ocasionan mantener una incorrecto, pero monetariamente beneficiosa, dieta en las sociedades.

 

Consulta los estudios científicos en los que nos basamos para los artículos de la web.

 

Déjanos tus ideas y comentarios sobre las dudas acerca de la buena alimentación con salud.

 

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